sábado, 27 de octubre de 2012

Sabor Justo en Desafio Clave


El INJUV y Socialab dieron a conocer las 25 mejores ideas que pasarán a una etapa de co-creación y prueba beta en el marco de la segunda versión del Concurso de Emprendimiento e Innovación Social, “Desafío Clave, iniciativa que busca que los jóvenes creen ideas innovadoras para ayudar a superar la pobreza en el país.
Estas 25 ideas contarán con financiamiento de $2.500.000 para que los emprendedores puedan testear su idea con las familias más vulnerables de sus respectivas regiones. 



Sabor Justo:

El emprendimiento gastronómico es una de las alternativas más cercanas para superar la vulnerabilidad laboral que tienen las mujeres que viven en campamento. Muchas de ellas, al no tener educación media completa ni tampoco un oficio, no pueden emplearse en las industrias. Pero todas saben cocinar, y cocinan bien. Es por esto que emprenden con lo que saben, la herramienta que está a la mano: la cocina. Pero este emprendimiento tiene un tope legal: la formalización; nunca tendrán el permiso de sanidad en un lugar que no tiene los servicios básicos mínimos para desarrollar su negocio y podrán constituirse como empresa en un terreno que no es propio. “Sabor Justo” es un emprendimiento que busca agrupar a emprendedoras de campamento en una instalación optima, con altos estándares de calidad y que a la vez, facilité la formalización de estos emprendimientos entregándoles un sello de calidad. Bajo el alero del comercio justo.

viernes, 31 de agosto de 2012

Atacama: Crecimiento v/s Desigualdad


La región de Atacama  ha atravesando un periodo  de crecimiento economico sostenido durante los últimos años. Los renombrados proyectos mineros han generados multiples puestos laborales en la región de forma directa e indirecta. El sector de la construcción tambien ha crecido de forma explosiva siendo la puerta de entrada de los trabajadores que después de un tiempo de expertiz son reclutados por el sector minero ofreciendoles mejores sueldos. Pero estos empleos,  no necesariamente son ocupados por atacameños, la llegada de trabajadores de otras regiones  ha sido la respuesta inevitable de estos sectores que requieren una cantidad de mano de obra superior a la oferta  regional. Sin ir más lejos, entre el 2011 al 2015, la región requerirá 22.275[1] nuevos  trabajadores especializados, cifra que es imposible cubrir con la oferta de formación de la región. Se estima que durante ese periodo egresarán 5.360 futuros trabajadores especialisados de los institutos y universidades de Atacama, o sea, tenemos un deficit de 16.680 futuros empleos que no podremos cubrir

Las politicas públicas apuntan hacia la capacitación de jovenes y mujeres en especialidades propias del sector  como Maquinaria Pesada. Programas como el de Mujer Minera de Sence son un ejemplo claro de ese esfuerzo. Sin embargo, muchas de las mujeres en edad de emplearse, provenientes de los estratos mas vulnerables, no han terminado su educación media lo que automaticamente las descarta de poder acceder a un empleo bien remunerado dentro del rubro de la mineria.

Las mujeres son la población laboral más vulnerable, son las  madres, muchas veces jefas de familia y unico ingreso del hogar. Este grupo se ve en la obligación de trabajar y al estar poco calificadas terminan empleandose en un super mercado, como subempleadas, contratadas por 20 horas a la semana siendo que podrían trabajar jornada completa con la ilusión de ganar el insuficiente sueldo minimo. Ese sueldo minimo legal, ya que el verdadero sueldo minimo es igual a $0, lo que efectivamente gana un desempleado.  Este sistema de subempleo permite que las empresas puedan contratar  más empleados con contratos a medio tiempo que la modalidad clasica de contratación de jornada completa: la mayor ventaja; una fuerza laboral más productiva, menos cansada,  es decir, una empresa con mayor productividad. La conclusión es simple: empresas que ganan más y empleados que ganan menos dentro de una sociedad cada vez más desigual. Son estas mismas empresas, las que abusando concientemente de el costo altisimo de la educación   universitaria en Chile, siguen empleado a jovenes universitarios a costo cero como propineros; otra situación inaceptable.

El ingreso etico familiar, pretende subsidiar a las mujeres más vulnerables que se empleen, por medio de un bono (para variar),  que les permitirá superar marginalmente la barrera del sueldo minimo, pero esto tiene un costo país, que hay otro bono de incentivo para las empresas que emplean a estas mujeres, en otras palabras, se les entregará un incentivo economico a las mismas empresas que incrementan la brecha de la desigualdad. La forma en que el país debe desarrollarse tiene que ser a través de programas y politicas pensadas  a largo plazo y por ningun motivo por medio de bonos asistencialistas.

El pasado 21 de mayo el presidente de la republica, Sebastian Piñera, anuncio un Bono Solidario de Alimentos, señal evidente que con el sueldo mínimo ni siquiera alcanza para alimentar a una familia y que se hace necesaria  una reforma tributaria que traspase a la educación en su distribución y un sueldo mínimo que dignifique el trabajo.
Es necesario que como sociedad ya no hablemos de sueldos mínimos y más bien de sueldos máximos y ya que en eso estamos, de utilidades máximas de las grandes empresas. 



 



[1] Estudio sobre empleo de Corproa 2010. Corporación para el desarrollo de Atacama.

viernes, 18 de mayo de 2012

Atacama necesita más recursos en formación artística y cultural

En el último Fondart Regional 2012, en la línea de Investigación y Formación, hubo una distribución de fondos  que simplemente, como ciudadano  Atacameño, no se puede dejar pasar de forma inadvertida. 

Para acercar al lector, con este fondo se pueden realizar actividades formativas como seminarios, foros, talleres, clases magistrales,  entre otros, para formación de público; artistas vocacionales y artistas y creadores profesionales. 

Es cosa de consultar las bases del concurso en su punto 4 -“Total de recursos y montos máximos de financiamiento”- para darnos cuenta de esta inequidad que nos afecta. De un total de $411.373.412 millones de pesos destinados en el fondo solamente $5.532.776 millones de pesos fueron destinados para la región de Atacama, el monto más bajo a nivel nacional, esto equivale al 1,34% del total de los fondos. Teniendo en cuenta que el monto máximo a postular según las bases es de $10.000.000 millones de pesos, la cantidad asignada a la región de Atacama apenas cubre el 50% de lo que el Consejo Nacional de la Cultura y las Artes considera un monto máximo a financiar para un proyecto en esta línea. 

En la siguiente tabla se puede apreciar la distribución a nivel nacional del fondo:

Región
Recursos $
Arica-Parinacota
9.682.358
Tarapacá
10.000.000
Antofagasta
6.168.297
Atacama
5.532.776
Coquimbo
10.569.097
Valparaíso
104.973.205
Libertador Bernardo O´Higgins
23.551.681
El Maule
19.439.482
Bío-Bío
68.108.433
La Araucanía
9.420.672
Los Ríos
20.934.827
Los Lagos
12.710.431
General Carlos Ibañez del Campo
16.074.957
Magallanes y la Antártica Chilena
12.710.431
Metropolitana de Santiago
81.496.765
Total
411.373.412


Si postulo que esta situación debiera cambiar y que la región de Atacama  necesita más recursos en formación en arte y cultura es basándome principalmente en tres argumentos que considero relevantes a la hora de hablar de un desarrollo regional sostenible en el sector.

En primer lugar, la región de Atacama, lamentablemente, ha mostrado índices bajo la media nacional en participación y consumo cultural. Resultados que nos marcan como región,  que demuestran y exponen nuestras grandes carencias artísticas y culturales. En sectores como el cine y   la lectura somos los últimos a nivel nacional. [1]
 
En segundo lugar, es que en la oferta educacional universitaria no existen carreras artísticas, lo que limita en demasía la cantidad de profesionales que podrían trabajar en temas de formación en un futuro en la región, teniendo que recurrir a profesionales de otras regiones, lo que se ha convertido en un patrón a la hora de emplear,  en todas las industrias y sectores de la región de Atacama.

En tercer lugar,  solamente tenemos dos Escuelas Artísticas en la región, una en Copiapó y la otra en Vallenar, cifra que considero insuficiente  ya que se necesita una mayor formación, sobre todo a nivel secundario en donde nacen  aptitudes artísticas vocacionales que es necesario pulir. 
Estos puntos,  si bien nos hacen abrir los ojos y demuestran nuestra realidad en sectores específicos, no reflejan la realidad de otros sectores en donde no estamos mal, como la danza, el potencial del turismo cultural y el patrimonio material e inmaterial. 

Es por esto que se hace necesario que desde ya las autoridades influyan en una mejor distribución de esta línea del Fondart Regional, para que en Septiembre, mes donde se abren los Fondos de Cultura, no nos encontremos nuevamente con esta desigual situación.




[1] El 25,5% de la población ha leído al menos un libro y el 7,3% de la población ha asistido a un espectáculo de cine. Las cifras más bajas del país. Reportes Estadísticos nº 2 y 18, Sección de Estudios, Observatorio Cultural, Consejo Nacional de la Cultura y las Artes, 2011.

viernes, 6 de enero de 2012

Globalizar lo diverso.


Si enciendes la radio – de esas que enfocan su mercado en los jóvenes-, en Santiago de Chile, en Buenos Aires o en Madrid, te podrás percatar que la programación de cualquiera de esas emisoras, sin importar el lugar del mundo occidental en donde te encuentres, será muy similar. Sólo cambiara en una cosa: en las bandas locales de moda con proyección internacional que existan en el país, el resto, serán los mismos artistas  “exitosos” que han triunfado en la industria de la música internacional.
Si trasladamos  este ejercicio a otras industrias culturales como el cine,  la televisión o la literatura, en menor medida esta última,   veremos que el resultado es el mismo. Existen libros, canciones, películas o series que sin importar el lugar en donde el consumidor se encuentre podrá acceder sin mayores dificultades. Este es el resultado del mundo globalizado en el que vivimos, en donde un joven ecuatoriano escucha bandas de punk californiano, una adolecente mexicana tiene una fotografía de Jonhy Deep en su habitación y una adolecente francesa tiene el afiche de Enrique Iglesias en la suya. En donde yo puedo descargar en la red, con el único requisito de tener una tarjeta de crédito, un disco Miles Davis que sería imposible de conseguir en las disquerías chilenas.
En el mundo globalizado actual, los jóvenes crecen con estímulos culturales muy similares. Existe variedad de elección, lo cual es bueno, pero también existe la pérdida de identidad local: sobre todo para aquellos países que son receptores de globalización y no productores de globalización.
Un receptor de globalización puede ser un país, una región, un municipio, un barrio y hasta una persona. Generalmente se caracterizan por contar con menos recursos para difundirse que un productor de globalización, sin embargo, esto no se traduce en que tenga menos valor cultural. Por ejemplo: una ciudad como Lima es un  pequeño productor cultural a nivel mundial, pero es uno de los productores culturales más importantes a nivel sudamericano y el mayor productor cultural de Perú.  Existen otras ciudades como Paris o Nueva York que compiten por ser el mayor productor de globalización del mundo, estas metrópolis  rigen los parámetros artísticos, culturales y estéticos de la sociedad globalizada, y para ciudades hermosas que son patrimonio de la humanidad, pero de menor envergadura a nivel mundial como Valparaíso, Salvador de Bahía o Toledo, resulta  muy complicado poder competir contra  la constante información que estas producen.
Estas ciudades,  patrimonio de la humanidad que nombre anteriormente, viven una problemática en la actualidad: la de no convertirse en ruinas arquitectónicas en donde los edificios no tengan relación con la gente que vive en esas ciudades. Que los nativos pierdan la identidad del lugar, la pérdida del patrimonio intangible. La solución radica en la convicción de los agentes culturales de trabajar, de forma asociativa, en la puesta en valor del territorio local desde las mismas bases.
Es justamente ahí, desde la concientización de esta problemática global, que el gestor cultural debe trabajar un territorio determinado. Es importante tenerlo claro, de otro modo, cada proyecto ejecutado serán palos de ciego. Yo, como gestor cultural, tome la decisión de trabajar desde un enfoque comunitario, ya sea en centros culturales, escuelas y la administración pública, lo que me ha permitido tener una cercanía con la comunidad. En la práctica, me he dado cuenta que a pesar de todos los estímulos globalizantes que reciben los habitantes de un territorio, estos no son suficientes como para determinar el comportamiento de la comunidad. Existen factores culturales, educacionales, genéticos y climáticos que influyen en la personalidad de una sociedad y en como esta se relaciona entre ella y con el mundo. Lo propio dialoga de forma constante con lo colectivo y deja como resultado tribus urbanas, fusiones musicales, y toda clase de expresiones artísticas experimentales insospechadas y sorprendentes.
En este escenario, el gestor cultural debe tener un objetivo claro e inquebrantable: el de fomentar los artistas y la cultura local como prioridad. Ya sea su patrimonio tangible o intangible, cultural o natural. El trabajo tiene que ser en beneficio de la localidad definida y de forma permanente. Es el gestor cultural el profesional mejor calificado para llevar a cabo esta empresa, ya que es él el interlocutor más valido para dialogar entre la comunidad y su cultura, entre lo práctico y lo teórico.
No es una tarea fácil, se requiere primero que nada un trabajo de investigación sobre el territorio y su cultura popular, para poder entenderla y de esta forma sincronizar el trabajo con la realidad y que este no sea invasivo ni destructivo. Después de esta investigación se puede proceder a la intervención cultural en base a las conclusiones de la misma.
El gestor cultural será el agente más importante en este proceso, pero no es el único, también participan el sector público, el sector privado, el sector sin fines de lucro y  la sociedad civil. Todos juntos deben trabajar por el complimiento del objetivo de fomentar a los artistas y la cultura local como prioridad. Es una tarea a largo plazo que mezcla factores tangibles e intangibles y que genera como resultado  la aceptación colectiva de símbolos   de pertenencia territorial que son  reconocidos por el grueso de la población como propios, diversos y únicos.
Este reconocimiento social de una cultura en común, y su voluntad por protegerla y cuidarla en el tiempo, permitirá elaborar una estrategia de puesta en valor hacia el exterior, es decir, hacia el mundo globalizado. Sólo a partir de una identidad cultural sólidamente edificada en un territorio  se puede pensar en globalizar sustentablemente el mismo. 
Es aquí cuando el Turismo Cultural, tema central de esta edición de la revista, entra en escena. En América Latina el turismo cultural es muy diferente que en Europa, en donde la arquitectura, la historia y los museos facilitan el trabajo. En América Latina existe una gran cantidad de productos culturales que tengan valor turístico. Estos productos culturales forman parte del patrimonio tangible e intangible del continente y el gestor cultural deberá elaborar proyectos de conservación, restauración y puesta en valor del patrimonio.
El turismo puede llegar a ser invasivo y destructivo para una cultura que no se jacta de ser  diversa. No estoy hablando de fomentar nacionalismos, más bien, de fomentar la identidad local, que son cosas muy distintas. De esta forma, el turismo será un proceso que ayudara al desarrollo económico de los habitantes del territorio y será, por sobre todo, sustentable.
En conclusión, en este mundo globalizado resulta fácil poder difundir la diversidad de un territorio al mundo. Pero para globalizar esta diversidad, primero se tienen que potenciar los elementos de identidad local. Hay que proporcionar dinámicas socioculturales que generen en la comunidad sentimientos de pertenencia, de apropiación y de identidad común. Lo que a la postre permite construir símbolos de representación social, los cuales se manifiestan estéticamente en el territorio, en el lenguaje particular de sus habitantes, en la forma en que se intervienen los espacios públicos, en la forma de relacionarse entre sí, de identificarse a sí mismos y de participación social.
Cuando son aceptados los factores de identidad local (símbolos, modo de vida, historia, rituales, significados, arte, tradiciones y patrimonio) se puede hablar de una diversidad cultural consciente de su valor y se consigue globalizar esta diversidad responsablemente y abrirse a dinámicas turísticas que son importantes para el desarrollo económico.