La identidad social
es aquella parte del autoconcepto de un individuo que se deriva del
conocimiento de su pertenencia a un grupo o grupos sociales justamente con el
significado valorativo y emocional asociado a esta pertenencia . De esta forma,
los símbolos de pertenencia territorial son símbolos que vienen a generar en
los individuos sentimientos o relaciones afectivas con el entorno habilitado,
estas intervenciones se materializan en formas físicas y abstractas, que
requieren de la interpretación para ser comprendidas, poseen una gran carga
social, se materializan sólo en algunos lugares y proporcionan en los
individuos identidad social y pertenencia territorial.
Los
símbolos de pertenencia territorial son agentes de interacción entre las
esferas sociales y estructurales para consolidar los barrios . Es un concepto
que tiene su origen en la Geografía Humanista, específicamente en la vertiente
de la Geografía de la Percepción, la cual incorpora la importancia de los
valores, los significados y los propósitos de las acciones humanas. Lo
interesante para la Gestión Cultural Comunitaria de esta postura, es que tiene
una visión desde dentro del espacio, donde los sujetos y significados que lo
habitan y coexisten son valorados por quien hace las observaciones, además de
no ser entes independientes sino que relacionados entre si, por lo tanto se
puede decir que es un paradigma relacional e identificador.
Los
símbolos de pertenencia territorial, potencian elementos de identidad local,
proporcionan dinámicas socioculturales que generan en la comunidad sentimientos
de pertenecía, de apropiación y de identidad común, lo que a la postre permite
construir símbolos de representación social, los cuales se manifiestan
estéticamente en el barrio, en el lenguaje particular de sus habitantes, en la
forma que ocupan e intervienen los lugares públicos, en la forma de
relacionarse entre si los habitantes, de identificarse a si mismos y los
niveles de participación comunitaria.
Generar
símbolos de pertenencia territorial, es generar motivaciones en la comunidad,
es alegrar el barrio, es la puesta en valor del espacio realizada por los que
habitan el lugar, contribuye en la transformación de las ciudades en lugares
afectivos y ciudadanos más comprometidos y respetuosos con sus entornos
cotidianos. El dinamismo, la creatividad y la energía que nutre el desarrollo
local provienen de un nuevo sentido de pertenencia de los ciudadanos respecto a
su localidad, así en desarrollo local comienza a partir de la afirmación de
quienes somos, de dónde venimos, a que pertenecemos y que nos distingue.
Los
Símbolos de Pertenencia Territorial refuerzan la identidad de una comuna, pero
no desde una perspectiva de crear nacionalismos o regionalismos radicales e
intolerantes. Su postura se traduce más bien en la puesta en valor en las
tradiciones, dinámicas culturales, actividades colectivas y el entorno propio
de la comunidad. Le entrega plusvalía al barrio, de cierta forma, lo recupera
en primer lugar en la conciencia del habitante del barrio, lo que conllevara a
la conservación, restauración y puesta en valor del mismo, por parte de quienes
lo habitan.
La
identidad refleja cuáles son los rasgos que convierten a una organización en
singular y por lo tanto distinguible. Estos rasgos deben tener una permanencia
en el tiempo. De acuerdo a este concepto, las organizaciones culturales se
deben comportar como sistemas abiertos que procesan las perturbaciones
endógenas o exógenas de modo tal de mantener ciertas características
invariantes en su gestión. Se cierran sobre sí mismas, generando un continuo de
acciones que, reiteradas a lo largo del tiempo, preservan su identidad. La
identidad se materializa a través de una estructura, que es la forma que
asume una organización en un aquí y ahora concreto.
Su
aplicación permitirá solucionar problemáticas tales como la contaminación
causada por los residuos sólidos domiciliarios (RSD), la recuperación ciudadana
de las plazas o parques públicos, la revalorización de las actividades
deportivas y culturales de la comuna y la puesta en valor del barrio. Un centro
cultural que se identifique con la ciudadanía que habita la comuna, que haga
sentir a los usuarios como un espacio propio y singular, sin lugar a duda
establecerá lazos y redes en la comuna y podrá proyectarse en un largo plazo,
ya que integrara el factor pertenencia en su gestión. Pueden influir de
forma positiva en el inconciente colectivo para valorar los espacios públicos y
generar desde los habitantes, sentidos de afectividad del territorio, lo que
constituiría una herramienta importante para los pobladores y organizaciones,
ya que facilitaría la toma de decisiones y la planificación de los espacios
locales, con perspectivas inclusivas[1]. Además permite
transitar desde políticas sociales de tipo asistencialista y paternalistas a
políticas que pongan en movimiento la capacidad de la misma gente de salir
adelante apropiándose de su entorno.
[1] Cristian Palma Belmar, Símbolos de
Pertenencia Territorial: Participación ciudadana para el desarrollo local.
Tesis para Optar al Título de Geógrafo en la Universidad de Playa Ancha y
ganadora del concurso Haz tú Tesis en Cultura 2007 del CNCA, Pág. 82.
No hay comentarios:
Publicar un comentario