La asociatividad cultural como concepto, “es un proceso sociocultural que estimula la participación organizada, en el cual, participa el estado central, los municipios, el sector privado, las organizaciones sin fines de lucro y la sociedad civil, con el fin de articular redes culturales solidarias y comunicativas dentro de un territorio determinado”.
Cuando se habla de asociatividad cultural, la mayoría de las veces se hace alusión a ella como si fuera una política país a seguir. Pero realmente no existen contenidos teóricos que hablen de cómo llevar a cabo una gestión hacia la asociatividad, ni que expliquen de forma detallada lo que quiere decir este concepto. Es más, regularmente después de reuniones de las autoridades locales sobre cultura, se habla de la asociatividad como la estrategia a seguir en el futuro, pero nunca se hace alusión a la manera de lograr un estado asociativo de acción y teoría.
Lo primero que debemos saber y tomar en consideración en la delimitación territorial sobre la cual se realizara el proyecto de asociatividad. Es importante definirlo claramente, para saber cuál va ser la unidad geográfica de análisis. Pueden ser barrios, comunas, provincias, las cuales, nos entregaran la delimitación espacial en donde se trabajara. Es importante que el territorio en donde se siga una estrategia asociativa tenga factores de identidad comunes, que exista un hilo conductor que construya la mística y diversidad del proyecto asociativo, por medio de un contenido sociocultural colectivamente aceptado.
Los proyectos de asociatividad, son un trabajo de largo plazo. En donde es necesario que exista confianza entre los agentes que participan, una confianza sin prejuicios políticos, ni de clases, ni económicos, ni religiosos, en otras palabras sin proselitismos. Además, es indispensable que el proyecto tenga un alto grado de credibilidad en la sociedad, que todos crean en el proceso que se está construyendo.
Fiel a lo anterior, el primer paso de un proyecto asociativo es la organización de los agentes, pero no con un objetivo de acción inmediata, sino con el fin de configurar la estrategia asociativa a seguir en la praxis. Es indispensable que esta estrategia sea creada, como una política de desarrollo comunal o provincial y que este inserta dentro de los Planes de Desarrollo Comunal en Cultura de los Municipios.
Los beneficios de la asociatividad son trascendentes para generar plataformas culturales con capacidad de autogestión. La asociativitad, lo que hace en simples palabras, es la construcción de redes culturales que solidaricen entre sí, ya sea con capital intelectual, financiamiento, patrimonio, mano de obra voluntaria, etc.
Existen cinco agentes culturales que deben participar en el proceso asociativo, si es que queremos que sea un proyecto exitoso. Estos agentes cumplen distintas funciones y participan de diferente forma. Es necesario que todos apunten su trabajo hacia una misma estrategia a seguir, y que los intereses creados por cada agente convivan con la estrategia de desarrollo previamente consensuada por todos los agentes.
El primero de ellos es el Estado Central, el cual es el encargado de elaborar políticas culturales que estimulen el desarrollo y la asociatividad. También, cumple funciones de elaborar proyectos de ley los cuales faciliten y regulen la industria cultural. Este agente, marca el camino a seguir para los demás agentes y su función es más facilitadora que realizadora. Es el encargado de destinar recursos económicos los cuales son administrados por el CNCA (en el caso de Chile).
El segundo de ellos es el municipio. Este es el organismo público encargado del desarrollo comunal, su función es de mucha importancia, ya que dependiendo de la relevancia que le dé al área de la cultura en su gestión, su presupuesto y su planificación, dependerá la calidad de desarrollo y asociatividad que logre la comunidad. Su estrategia de desarrollo debe ser concordante con la estrategia nacional que postule el estado central.
El tercer agente es el sector privado. Estos últimos, juegan un rol indirecto en el desarrollo cultural, generalmente no realizan actividades culturales, pero si las financian, tienen el beneficio de reducciones tributarias a cambio de las donaciones culturales, lo cual está estipulado en la ley Valdés. Potencialmente, son de mucha importancia, ya que en nuestra sociedad las expectativas de participación del sector privado a través de donaciones en el ámbito de la cultura, van en aumento.
El penúltimo agente son las organizaciones sin fines de lucro, como las corporaciones, las fundaciones, las organizaciones comunitarias, juntas de vecinos, etc. Estas son las interlocutoras más cercanas con la comunidad. Dependiendo de la figura jurídica con que la organización se geste, dependerá el modelo de gestión a seguir. Las fundaciones se diferencian con las corporaciones, por un modelo de gestión que apunta hacia la benevolencia, como la Fundación Teletón, mientras que las corporaciones cumplen un rol de desarrollo sociocultural. Por su parte, las organizaciones comunitarias y juntas de vecinos, tienen una cercanía más próxima y directa con la comunidad. Y son las encargadas de expresar a los demás agentes las inquietudes, problemáticas de la gente, y con el trabajo asociativo podrán ser también generadoras de soluciones.
El último agente es la sociedad civil, la cual participa de diferentes formas en el mundo de la cultura y las artes, ya sea como espectadores, creadores, difusores, voluntariado, gestores, animadores, dirigentes y una gran cantidad de otras profesiones y oficios que participan directa e indirectamente en este ciclo continuo llamado cultura.
La creación de redes que permitan un dialogo fluido entre estos agentes es de vital importancia. Se deben crear instancias de dialogo de tu a tu entre los representantes de estos sectores, también la elaboración de plataformas de comunicación a través de herramientas como el Internet son ayudas significativas para el desarrollo de una política asociativa. Esta política debe ser visionaria, enfocada en un largo plazo y a la vez tiene que apuntar hacia la exaltación de la diversidad del territorio. Ya sea a través del patrimonio material, inmaterial o natural.
En materia de esfuerzos, los principales responsables de la construcción de un estado asociativo elevado en una comuna son los municipios, son ellos los que cumplen el rol organizador, son los maestros de ceremonia que deben invitar e incentivar a los agentes locales a participar en el proyecto asociativo que se querrá realizar. Son los encargados de realizar PLADECOS en el área de la cultura, los cuales definirán el futuro cultural.
Una vez reunidos todos, fijadas las estrategias, firmados los acuerdos de cooperación, el trabajo de praxis debe apuntar a la solidificación de los espacios y las plataformas, a que se transforme en un hábito comunal. Siempre con la visión de la pertenencia territorial detrás, ya que es la única forma de consolidar la diversidad cultural, que a la vez, genera clúster económicos culturales con identidad propia, los cuales benefician a la comunidad.
La idea es generar una maquinaria de desarrollo cultural en donde la solidaridad y la participación sean valores colectivos, con un fuerte trabajo voluntario y grandes inyecciones de recursos del sector público y privado. Pero lo más importante es la capacidad de autogestión que logre tener la sociedad civil y las organizaciones sin fines de lucro en este proceso evolutivo.
Como lo explica la idea anterior, la autogestión es una necesidad en las nuevas configuraciones sociales, es un principio y valor a incentivar. Son muchas las razones que hacen que un proyecto asociativo, al largo plazo, sea un proyecto de autogestión comunitaria. La principal es que la asociatividad invita a la participación, pero una participación activa, o sea como protagonistas y no como simples receptores. Este protagonismo se traduce en el tiempo en la autosuficiencia de las organizaciones comunitarias y de sus dirigentes, como también la capacidad de tomar sus propias decisiones para resolver sus problemas. En el largo plazo la comunidad sabrá lo que quiere como proyecto de desarrollo, tendrá claro como elaborar esos proyectos y también donde buscar sus recursos, y su aporte será mucho más cualitativo.