jueves, 5 de noviembre de 2009

Cultura de masas, de masas, de élite y popular..


La cultura popular.
La cultura popular está muy lejos de ser las actividades populistas que realizan ya sea políticos o empresas. Es absolutamente lo contrario, las acciones populistas se encasillan en lo que se puede denominar “cultura de masas” y si bien, van dirigidas al pueblo, no son creadas por el mismo, por lo tanto, no representan la cultura popular.

La cultura popular está basada en relaciones de cara a cara, de persona a persona. Es la forma relacional en que la cultura se expresa. Se trata de expresiones puras de convivencia, en donde la gente comparte en los espacios sociales para crear su propia cultura.

Responde a expresiones locales, que obedecen a las necesidades y creatividad de un barrio, población, calle o ciudad. Tiene un fuerte potencial de identidad local, siempre y cuando, se expresen sentimientos distintivos del espacio en cuestión.

Es normal que estas expresiones sean en un comienzo desvalorizadas por los canales dominantes de apreciación cultural pues, corrientemente, no tienen el conocimiento para valorar la cultura emergente, y de esta forma, sean malmiradas expresiones ricas en identidad y pertenencia. Las clases dominantes se aferran de forma absurda a la cultura predeterminada por la historia y los medios de comunicación, connotando de forma despectivas a las nuevas expresiones culturales y artísticas emergentes. Es por eso, que la cultura popular se aferra a la “resistencia” como concepto pilar. Sin embargo, la cultura popular carece de armas y poder para definir reglas, leyes y normas, entonces se ve limitada a su ámbito local, que muchas veces recae en el desprestigiado y al mismo tiempo valorado “underground”.

Pero lo más importante a retener sobre la cultura popular es que nace de la propia comunidad, la cual, siente la necesidad de expresar sus sentimientos a través de manifestaciones sociales, culturales o artísticas. Lo importante es resaltar el hecho de la voluntad del pueblo de afirmarse culturalmente.

La cultura de masa.
Esta forma de hacer cultura está basada principalmente en una producción y un consumo estandarizado. Al contrario de la cultura popular, no responde a la voluntad de creación de la comunidad, sino que, responde a pautas culturales figadas internacionalmente, y es difundida por las canales globales de acceso a la cultura.

Se apoya, principalmente, en relaciones impersonales para masificarse y darse a conocer. En concreto, es un producto generado por la cultura dominante o la cultura popular, que se masifica de forma de crear un bien comercial rentable.

En el caso de los desprendimientos de la cultura dominante, está destinada a ciertos sectores de la población que no tienen acceso a ciertos niveles de la cultura de elite. En el caso de los desprendimientos de la cultura popular, se trata de manifestaciones que trascienden las fronteras locales, y que al ser comercialmente llamativas, son difundidas a nivel global.

Generalmente, estas manifestaciones carecen de los niveles mínimos de organización interior y de autonomía, y en algunos casos representa a modas pasajeras, que fluctúan dependiendo del mercado.

En el campo de la creación tiene ventajas y desventajas, su ventaja radica en que los artistas que crean obras dirigidas a públicos masivos podrán sustentarse y vivir de su arte, lo que implica una profesionalización del artista. Su aspecto negativo es que se generan parámetros de gustos en la apreciación artística, lo que implica que la libertad del artista se reprime y se ve determinado por la taquilla para poder desarrollarse profesionalmente.

Desde otra perspectiva, la cultura de masas permite un nivelamiento cultural entre los grupos sociales de diferentes clases bajo el efecto de la uniformación de la cultura, que sería ella misma, la consecuencia de la generalización de los medios de comunicación de masas.

La cultura dominante.

La cultura dominante o de elites tiene la capacidad de realizar elaboraciones artísticas o intelectuales de gran alcance y con importantes recursos, como los sistemas científicos o filosóficos y los grandes montajes artísticos.

Tiene la característica de ser normativa, ya que establece los patrones estéticos, legales, religiosos y económicos que dirigen la actividad de los demás sectores culturales. Además, tiene poder de decisión y goza de prestigio crítico.

Recibe y estructura aportes individuales de grandes artistas, sabios e intelectuales, aportes que le dan prestigio y un reconocimiento de calidad.

La cultura de masas suele recoger un fragmento de la cultura de elites para masificar algunas expresiones, eso forma parte, según las políticas culturales, como la “democratización de la cultura”.

Se relaciona intrínsecamente con los sectores acomodados de la sociedad, ya que son los que tienen la educación para producirla pero por sobre todo para apreciarla y consumirla. Se globaliza con facilidad entre los mismo medios altos.

Los espacios comunitarios.

Anteriormente, vimos las tres vertientes que podemos encontrar del concepto de cultura a nivel del trabajo en gestión cultural, la cultura popular, de elites o de masas, desde esa perspectiva resulta indispensable preguntarnos; ¿Cuál de estas vertientes es la más adecuada para trabajar en los espacios comunitarios?, y ¿Cuál nos permite elaborar estrategias de largo plazo?

El trabajo cultural comunitario, necesariamente debe ser tratado y abordado desde la concepción de cultura popular, es necesario que los trabajos sean propios, y que fomenten la identidad y la asociatividad de la comuna, la cultura elitista y de masas, generara reproducciones anacrónicas a las reales dinámicas y demandas de una comunidad, impiden el desarrollo de la identidad y pertenencia de una comunidad producto de sus iniciativas, y además no hacen más que fomentar la inequidad que hoy existe en el consumo y producción cultural entre los diferentes sectores socioeconómicos. Por la tanto la cultura popular es la que mejor se adapta en el trabajo comunitario, y estratégicamente es el cómo hacer e intervenir en un territorio, ya que estimula el trabajo de bases. La teoría PEP, es creada como herramienta de gestión de espacios comunitarios y su praxis conlleva a dinamizar la cultura popular, por lo tanto resulta indispensable saber diferenciar entre cultura de masas, de elites y popular, para la puesta en marcha de cualquier proyecto que sustente teóricamente su gestión a largo plazo en la Teoría PEP.




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