jueves, 26 de noviembre de 2009
miércoles, 25 de noviembre de 2009
jueves, 5 de noviembre de 2009
Cultura de masas, de masas, de élite y popular..
La cultura popular.
La cultura popular
está muy lejos de ser las actividades populistas que realizan ya sea políticos
o empresas. Es absolutamente lo contrario, las acciones populistas se
encasillan en lo que se puede denominar “cultura de masas” y si bien, van
dirigidas al pueblo, no son creadas por el mismo, por lo tanto, no representan
la cultura popular.
La
cultura popular está basada en relaciones de cara a cara, de persona a persona.
Es la forma relacional en que la cultura se expresa. Se trata de expresiones
puras de convivencia, en donde la gente comparte en los espacios sociales para
crear su propia cultura.
Responde
a expresiones locales, que obedecen a las necesidades y creatividad de un
barrio, población, calle o ciudad. Tiene un fuerte potencial de identidad
local, siempre y cuando, se expresen sentimientos distintivos del espacio en
cuestión.
Es
normal que estas expresiones sean en un comienzo desvalorizadas por los canales
dominantes de apreciación cultural pues, corrientemente, no tienen el
conocimiento para valorar la cultura emergente, y de esta forma, sean malmiradas
expresiones ricas en identidad y pertenencia. Las clases dominantes se aferran
de forma absurda a la cultura predeterminada por la historia y los medios de
comunicación, connotando de forma despectivas a las nuevas expresiones
culturales y artísticas emergentes. Es por eso, que la cultura popular se
aferra a la “resistencia” como concepto pilar. Sin embargo, la cultura popular
carece de armas y poder para definir reglas, leyes y normas, entonces se ve
limitada a su ámbito local, que muchas veces recae en el desprestigiado y al
mismo tiempo valorado “underground”.
Pero
lo más importante a retener sobre la cultura popular es que nace de la propia
comunidad, la cual, siente la necesidad de expresar sus sentimientos a través
de manifestaciones sociales, culturales o artísticas. Lo importante es resaltar
el hecho de la voluntad del pueblo de afirmarse culturalmente.
La cultura de masa.
Esta forma de hacer
cultura está basada principalmente en una producción y un consumo
estandarizado. Al contrario de la cultura popular, no responde a la voluntad de
creación de la comunidad, sino que, responde a pautas culturales figadas
internacionalmente, y es difundida por las canales globales de acceso a la
cultura.
Se
apoya, principalmente, en relaciones impersonales para masificarse y darse a
conocer. En concreto, es un producto generado por la cultura dominante o la
cultura popular, que se masifica de forma de crear un bien comercial rentable.
En
el caso de los desprendimientos de la cultura dominante, está destinada a
ciertos sectores de la población que no tienen acceso a ciertos niveles de la
cultura de elite. En el caso de los desprendimientos de la cultura popular, se
trata de manifestaciones que trascienden las fronteras locales, y que al ser
comercialmente llamativas, son difundidas a nivel global.
Generalmente,
estas manifestaciones carecen de los niveles mínimos de organización interior y
de autonomía, y en algunos casos representa a modas pasajeras, que fluctúan
dependiendo del mercado.
En
el campo de la creación tiene ventajas y desventajas, su ventaja radica en que
los artistas que crean obras dirigidas a públicos masivos podrán sustentarse y
vivir de su arte, lo que implica una profesionalización del artista. Su aspecto
negativo es que se generan parámetros de gustos en la apreciación artística, lo
que implica que la libertad del artista se reprime y se ve determinado por la
taquilla para poder desarrollarse profesionalmente.
Desde
otra perspectiva, la cultura de masas permite un nivelamiento cultural entre
los grupos sociales de diferentes clases bajo el efecto de la uniformación de
la cultura, que sería ella misma, la consecuencia de la generalización de los
medios de comunicación de masas.
La cultura dominante.
La
cultura dominante o de elites tiene la capacidad de realizar elaboraciones
artísticas o intelectuales de gran alcance y con importantes recursos, como los
sistemas científicos o filosóficos y los grandes montajes artísticos.
Tiene
la característica de ser normativa, ya que establece los patrones estéticos,
legales, religiosos y económicos que dirigen la actividad de los demás sectores
culturales. Además, tiene poder de decisión y goza de prestigio crítico.
Recibe
y estructura aportes individuales de grandes artistas, sabios e intelectuales,
aportes que le dan prestigio y un reconocimiento de calidad.
La
cultura de masas suele recoger un fragmento de la cultura de elites para
masificar algunas expresiones, eso forma parte, según las políticas culturales,
como la “democratización de la cultura”.
Se
relaciona intrínsecamente con los sectores acomodados de la sociedad, ya que
son los que tienen la educación para producirla pero por sobre todo para
apreciarla y consumirla. Se globaliza con facilidad entre los mismo medios
altos.
Los espacios comunitarios.
Anteriormente,
vimos las tres vertientes que podemos encontrar del concepto de cultura a nivel
del trabajo en gestión cultural, la cultura popular, de elites o de masas,
desde esa perspectiva resulta indispensable preguntarnos; ¿Cuál de estas
vertientes es la más adecuada para trabajar en los espacios comunitarios?, y
¿Cuál nos permite elaborar estrategias de largo plazo?
El
trabajo cultural comunitario, necesariamente debe ser tratado y abordado desde
la concepción de cultura popular, es necesario que los trabajos sean propios, y
que fomenten la identidad y la asociatividad de la comuna, la cultura elitista
y de masas, generara reproducciones anacrónicas a las reales dinámicas y
demandas de una comunidad, impiden el desarrollo de la identidad y pertenencia
de una comunidad producto de sus iniciativas, y además no hacen más que
fomentar la inequidad que hoy existe en el consumo y producción cultural entre
los diferentes sectores socioeconómicos. Por la tanto la cultura popular es la
que mejor se adapta en el trabajo comunitario, y estratégicamente es el cómo
hacer e intervenir en un territorio, ya que estimula el trabajo de bases. La
teoría PEP, es creada como herramienta de gestión de espacios comunitarios y su
praxis conlleva a dinamizar la cultura popular, por lo tanto resulta
indispensable saber diferenciar entre cultura de masas, de elites y popular,
para la puesta en marcha de cualquier proyecto que sustente teóricamente su
gestión a largo plazo en la Teoría PEP.
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