viernes, 4 de septiembre de 2009

La Participación Cultural Comunitaria.



La Animación Sociocultural es un conjunto de acciones realizadas por individuos, grupos o instituciones sobre una comunidad y en el marco de un territorio concreto, con el propósito principal de promover en sus miembros una actitud de participación activa en el proceso de su propio desarrollo, tanto social como cultural.

La cultura, enfocada desde un nivel local, tiene en potencial de revitalizar y articular el ámbito de convivencia comunitaria, es decir, contribuye a un objetivo de integración social, resaltando la identidad local y la puesta en valor de la diversidad. Asimismo, crea vínculos entre las organizaciones comunitarias culturales, y es vital para velar por la autonomía de la cultura frente al poder político coyuntural vigente.

La animación cultural, destina parte de sus esfuerzos a la creación de audiencias artísticas, por medio de la participación, lo cual, permite que se desarrolle la industria de la cultura. Enfatiza sus esfuerzos en aquellos lugares donde el consumo cultural sea muy bajo, y desarrolla programas de participación comunitaria, elaborando un tejido sociocultural entre vecinos. Sus aliados son todas las organizaciones comunitarias, de base, las juntas de vecinos, los artistas locales, las asociaciones deportivas, las radios, los grupos religiosos, los colegios, los skauts, los espacios de representación artística existentes y potenciales, cualquier sociedad civil que se gesté de forma espontánea, colectivos culturales y cualquier persona natural de un territorio.

La asociatividad cultural y la creación de redes culturales comunitarias, son factores primordiales para el desarrollo cultural local y la democracia de la cultura. Resulta indispensable entonces insistir en la participación ciudadana, pero no como receptores, sino como interlocutores y animadores de la cultura.

Estas redes locales se conforman articulando 5 agentes, que son:

  1. Los municipios
  2. El Estado central
  3. La sociedad civil
  4. Las organizaciones sin fines de lucro
  5. El sector privado

Se establecen alianzas estratégicas basadas en la animación sociocultural.

En la medida que estos 5 agentes logren la participación de sus miembros en los proyectos de transformación y consolidación elaborados en su comunidad, la noción de "cultura" cobrara cada vez más un sentido de vivencia y de pertenencia en la población y se convierte en un proceso creador de nuevos valores y sentidos que son compartidos en la cotidianeidad.

A la hora de intervenir activamente en una comuna, es necesario tener en cuenta una serie de limitantes que obstaculizan la acción de las pocas organizaciones que trabajan en el tema, los problemas socioeconómicos que se generan por la pobreza, convierten a las actividades y a las organizaciones culturales que surgen espontáneamente de las relaciones comunales, en necesidades secundarias de la población. En este contexto, resulta difícil motivar a la población en riesgo social, a que participen en actividades artísticas como el teatro y la danza, ya que sus objetivos concretos, son suplir aquellas necesidades básicas o primarias, tales como el trabajo y los gastos del hogar. Pero la pobreza no es el único responsable de vivir en una sociedad en donde cada día resulta más difícil que la gente se motive en participar en talleres colectivos.

Existen principalmente dos motivos que pueden explicar esta realidad, el primero se debe a la represión que sufrió la industria artística y las organizaciones de base, raíz del golpe militar de 1973. Después de ese día una organización vecinal en Chile nunca fue mirada de la misma forma, las generaciones que vivieron el golpe military sus toques de queda de forma racional, crecieron con el eterno fantasma de un estado absoluto, que reprimió y miro con recelo a las actividades artísticas y a los colectivos culturales. En segundo lugar el explosivo desarrollo de la industria de las comunicaciones ha remplazado el teatro por la televisión, el cine por el DVD, la música en vivo por el CD, la biblioteca por el Internet y la vida relacional de la cultura por el consumo desde el hogar. Como podemos ver, por un lado el golpe militar encerró a la población en sus hogares y por otro los medios de comunicación entretuvieron a la gente dentro de sus hogares, fue una mezcla tenebrosamente perfecta capaz de producir lo que hoy se llama atomización del consumo cultural[1], la que se realiza principalmente en la intimidad del hogar a través de los medios de comunicación.

Bajo este contexto, resulta indispensable reformular en todas las generaciones valores solidarios y participativos, que involucren a los habitantes de una comuna a hacerse cargo de las transformaciones y desafíos que se plantean en su entorno. Es necesario que la comunidad se entusiasme a ser protagonista y no espectadora de sus transformaciones, y que tenga la capacidad de responsabilizarse como organización autogestionada de sus propios proyectos. De este modo el concepto de participación civil en cultura, no debe ser mirado como una utopía, sino que como una necesidad insustituible para el desarrollo local, tanto cultural, como comunitario.

El voluntariado se presenta en este contexto, como una figura transcendente dentro de los agentes culturales.Su función es de suma importancia, ya que surge de la convicción de la necesidad de suplir determinado rol solidario dentro de la sociedad. Es una actividad que permite sociabilizar, en vez de individualizarse más, donde se pueden autogestionar diferentes aspectos de la vida social cotidiana. La persona que voluntariamente se anima a ser dirigente vecinal, gestor cultural, animador sociocultural, dirigente deportivo, artista, entrenador amateur, okupas y un sin números de otros cargos en donde el común denominador es la gratuidad y filantropía de sus funciones, es una persona líder en la comuna y responsable socialmente, capaz de asumir el rol de ciudadano dentro de una sociedad desarrollada. Esta mayor capacidad de comunicación, que permite participar en la resolución de la satisfacción de las necesidades por parte de los propios interesados, se puede entender como capital social cuando adquiere la capacidad de sostener la gestión de recursos propios en una dinámica que se complementa y que se enriquece con las acciones institucionales.


[1] Chile quiere mas Cultura, Definición de políticas culturales 2005-2010, 2005, Pág. 10,documento disponible en www.consejodelacultura.cl

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