lunes, 21 de septiembre de 2009
jueves, 17 de septiembre de 2009
Pertenencia: Símbolos de Pertenencia Territorial.
La identidad social
es aquella parte del autoconcepto de un individuo que se deriva del
conocimiento de su pertenencia a un grupo o grupos sociales justamente con el
significado valorativo y emocional asociado a esta pertenencia . De esta forma,
los símbolos de pertenencia territorial son símbolos que vienen a generar en
los individuos sentimientos o relaciones afectivas con el entorno habilitado,
estas intervenciones se materializan en formas físicas y abstractas, que
requieren de la interpretación para ser comprendidas, poseen una gran carga
social, se materializan sólo en algunos lugares y proporcionan en los
individuos identidad social y pertenencia territorial.
Los
símbolos de pertenencia territorial son agentes de interacción entre las
esferas sociales y estructurales para consolidar los barrios . Es un concepto
que tiene su origen en la Geografía Humanista, específicamente en la vertiente
de la Geografía de la Percepción, la cual incorpora la importancia de los
valores, los significados y los propósitos de las acciones humanas. Lo
interesante para la Gestión Cultural Comunitaria de esta postura, es que tiene
una visión desde dentro del espacio, donde los sujetos y significados que lo
habitan y coexisten son valorados por quien hace las observaciones, además de
no ser entes independientes sino que relacionados entre si, por lo tanto se
puede decir que es un paradigma relacional e identificador.
Los
símbolos de pertenencia territorial, potencian elementos de identidad local,
proporcionan dinámicas socioculturales que generan en la comunidad sentimientos
de pertenecía, de apropiación y de identidad común, lo que a la postre permite
construir símbolos de representación social, los cuales se manifiestan
estéticamente en el barrio, en el lenguaje particular de sus habitantes, en la
forma que ocupan e intervienen los lugares públicos, en la forma de
relacionarse entre si los habitantes, de identificarse a si mismos y los
niveles de participación comunitaria.
Generar
símbolos de pertenencia territorial, es generar motivaciones en la comunidad,
es alegrar el barrio, es la puesta en valor del espacio realizada por los que
habitan el lugar, contribuye en la transformación de las ciudades en lugares
afectivos y ciudadanos más comprometidos y respetuosos con sus entornos
cotidianos. El dinamismo, la creatividad y la energía que nutre el desarrollo
local provienen de un nuevo sentido de pertenencia de los ciudadanos respecto a
su localidad, así en desarrollo local comienza a partir de la afirmación de
quienes somos, de dónde venimos, a que pertenecemos y que nos distingue.
Los
Símbolos de Pertenencia Territorial refuerzan la identidad de una comuna, pero
no desde una perspectiva de crear nacionalismos o regionalismos radicales e
intolerantes. Su postura se traduce más bien en la puesta en valor en las
tradiciones, dinámicas culturales, actividades colectivas y el entorno propio
de la comunidad. Le entrega plusvalía al barrio, de cierta forma, lo recupera
en primer lugar en la conciencia del habitante del barrio, lo que conllevara a
la conservación, restauración y puesta en valor del mismo, por parte de quienes
lo habitan.
La
identidad refleja cuáles son los rasgos que convierten a una organización en
singular y por lo tanto distinguible. Estos rasgos deben tener una permanencia
en el tiempo. De acuerdo a este concepto, las organizaciones culturales se
deben comportar como sistemas abiertos que procesan las perturbaciones
endógenas o exógenas de modo tal de mantener ciertas características
invariantes en su gestión. Se cierran sobre sí mismas, generando un continuo de
acciones que, reiteradas a lo largo del tiempo, preservan su identidad. La
identidad se materializa a través de una estructura, que es la forma que
asume una organización en un aquí y ahora concreto.
Su
aplicación permitirá solucionar problemáticas tales como la contaminación
causada por los residuos sólidos domiciliarios (RSD), la recuperación ciudadana
de las plazas o parques públicos, la revalorización de las actividades
deportivas y culturales de la comuna y la puesta en valor del barrio. Un centro
cultural que se identifique con la ciudadanía que habita la comuna, que haga
sentir a los usuarios como un espacio propio y singular, sin lugar a duda
establecerá lazos y redes en la comuna y podrá proyectarse en un largo plazo,
ya que integrara el factor pertenencia en su gestión. Pueden influir de
forma positiva en el inconciente colectivo para valorar los espacios públicos y
generar desde los habitantes, sentidos de afectividad del territorio, lo que
constituiría una herramienta importante para los pobladores y organizaciones,
ya que facilitaría la toma de decisiones y la planificación de los espacios
locales, con perspectivas inclusivas[1]. Además permite
transitar desde políticas sociales de tipo asistencialista y paternalistas a
políticas que pongan en movimiento la capacidad de la misma gente de salir
adelante apropiándose de su entorno.
[1] Cristian Palma Belmar, Símbolos de
Pertenencia Territorial: Participación ciudadana para el desarrollo local.
Tesis para Optar al Título de Geógrafo en la Universidad de Playa Ancha y
ganadora del concurso Haz tú Tesis en Cultura 2007 del CNCA, Pág. 82.
lunes, 14 de septiembre de 2009
domingo, 13 de septiembre de 2009
Encuentro de la comunidad en los espacios.
Antes de implicar
este apartado, es necesario explicar que se entiende a nivel mundial por
equipamiento sociocultural, para ello, recopilaremos la definición que hace
Ventosa Pérez de este concepto, que fue concensuada por el Consejo de Europa:
“Por
equipamiento sociocultural se debe entender el conjunto de equipamientos y dispositivos
cuya existencia y utilización sirven no sólo para realizaciones intelectuales o
artística, sino también para actividades físicas de individuos, familias y
grupos sociales ”.
Un
espacio relacional, postula la creación de un lugar de encuentro social y
cultural para la comunidad, que pueda ser aprovechado desde varias
perspectivas, desde la inserción a la participación y aprecio a las prácticas
artísticas, hasta un lugar para que la juventud ocupe su tiempo de ocio en
actividades concretas. En los contextos urbanos donde la sociedad suele estar
alienada, individualizada. En la urbe del caos y del desapego, los espacios
relacionales son refugios en donde la comunidad puede dialogar, comunicarse,
discutir sus problemáticas diarias, estar o permanecer, generar intercambio de
soluciones e integración de la comunidad.
Un
espacio relacional es un concepto con la capacidad de dialogar de forma
positiva en la urbanización, es una herramienta y no la solución frente a las
problemáticas sociales de los sectores de alta vulnerabilidad, sin embargo su
existencia, es una necesidad importante para el desarrollo integral de los
proyectos de recuperación barrial. Es un concepto flexible a la adecuación en
cualquier contexto cultural, es permisivo a cualquier nueva interrelación, es
un medio y un canal, un emisor y receptor y también un soporte. Desde una
perspectiva integradora es un medio de comunicación en si mimo, es una
infraestructura cómoda, que permita la reunión, la visita, el intercambio, es
un ambiente socialmente agradable en donde emergen nuevas interrelaciones de
aprendizaje mutuo.
Los
espacios comunitarios destinados al uso cultural, deben gestionarse de forma
relacional, diseñando un lugar acogedor, de esencia hospitalaria, que invite a
permanecer en el y participar de las actividades que en el se realicen. La
animación sociocultural actuara articulando redes de cooperación entre la
sociedad civil, los artistas y los espacios, vertebrando un tejido de
colaboración comunitaria. Estos espacios, no necesariamente deben ser lugares
techados, o que sean exclusivamente, aquellos destinados a las representaciones
artísticas, la gestión de los espacios culturales comunitarios, debe tener la
competencia de poder adaptar los espacios sociales, para la puesta en escena de
las representaciones artísticas. Bajo esta lógica, un parque se transforma en
cine o una junta de vecinos en sala de exposición. Es una política de uso que
requiere mucha creatividad, de espacios cualitativos puertas adentro y de
representaciones cualitativas y cuantitativas puertas afuera, posibilitando de
esta forma la recuperación del ágora.
Pero lo más
importante a la hora de gestionar infraestructura cultural comunitaria, es la
disponibilidad en el tiempo de los espacios, por parte de los usuarios. Los
colectivos artísticos y civiles, necesitan poder proyectarse como grupo, y
apropiarse de los espacios, sin ellos, sus actividades sufren de inconsistencia
y generalmente en esos lapsos de tiempo se desarticulan como organización y
todo el trabajo de puesta en marcha realizado se pierde.
Un espacio relacional
es un lugar de dinamización cultural y social, en donde se realizan actividades
artísticas, culturales, sociales y educacionales, todo esto en un lugar que
permita el encuentro de la comunidad, que consienta la permanecía y la proyección
de los usuarios en el largo plazo, proyectando ideas sin miedo del desalojo o
de un posible fin del proyecto por la indisponibilidad de los espacios.
Pongámonos en el caso de un Taller de Teatro en una comuna cualquiera, el cual
ocupaba determinado espacio para ensayar, es gracias a ese lugar que esta
organización civil pudo desarrollarse, si ese espacio se destina a otro uso,
generalmente se desarticula el taller, o se suspende un proyecto. Por lo tanto
la estabilidad temporal del espacio es de suma importancia.
Si bien, en los
capítulos anteriores se habla del Plan de Infraestructura Cultural, que
pretende hacer un centro cultural en todas las comunas chilenas de más de 50000
mil habitantes, en necesario precisar que es un avance y no es una meta. Se
necesita generar alternativas de mejoramiento y centros culturales en comunas
más pequeñas, advirtiendo la importancia de ciertos factores como el
aislamiento geográfico y la importancia histórica de la comuna , además es
necesario considerar aquellas comunas con menos de 50 mil habitantes.
En concepto
relacional para los espacios culturales, no se limita a crear un espacio que
permita el encuentro y convivencia de los usuarios en el, sino que se expande
también a la convivencialidad de este espacio con los demás espacios y la
sociedad en su conjunto. Avanzando hacia una ciudad de gestión cultural
relacional.
En resumen, los
espacios culturales comunitarios deben ser cercanos a las necesidades e
intereses de la comunidad, y a la vez, ser abiertos y susceptibles a evolución.
También deben ser polivalentes, de forma que integren en el mismo espacio
talleres, actividades deportivas, sociales y artísticas. Deben ser espacios
generadores de participación y encuentro, prestadores de herramientas y
recursos, con márgenes de libertad de acción para sus usuarios.
jueves, 10 de septiembre de 2009
lunes, 7 de septiembre de 2009
viernes, 4 de septiembre de 2009
La Participación Cultural Comunitaria.
La
Animación Sociocultural es un conjunto de acciones realizadas por individuos,
grupos o instituciones sobre una comunidad y en el marco de un territorio
concreto, con el propósito principal de promover en sus miembros una actitud de
participación activa en el proceso de su propio desarrollo, tanto social como
cultural.
La
cultura, enfocada desde un nivel local, tiene en potencial de revitalizar y
articular el ámbito de convivencia comunitaria, es decir, contribuye a un
objetivo de integración social, resaltando la identidad local y la puesta en
valor de la diversidad. Asimismo, crea vínculos entre las organizaciones
comunitarias culturales, y es vital para velar por la autonomía de la
cultura frente al poder político coyuntural vigente.
La
animación cultural, destina parte de sus esfuerzos a la creación de audiencias
artísticas, por medio de la participación, lo cual, permite que se desarrolle la
industria de la cultura. Enfatiza sus esfuerzos en aquellos lugares donde el
consumo cultural sea muy bajo, y desarrolla programas de participación
comunitaria, elaborando un tejido sociocultural entre vecinos. Sus aliados son
todas las organizaciones comunitarias, de base, las juntas de vecinos, los
artistas locales, las asociaciones deportivas, las radios, los grupos
religiosos, los colegios, los skauts, los espacios de representación artística
existentes y potenciales, cualquier sociedad civil que se gesté de forma
espontánea, colectivos culturales y cualquier persona natural de un territorio.
La
asociatividad cultural y la creación de redes culturales comunitarias, son
factores primordiales para el desarrollo cultural local y la democracia de la
cultura. Resulta indispensable entonces insistir en la participación ciudadana,
pero no como receptores, sino como interlocutores y animadores de la cultura.
Estas
redes locales se conforman articulando 5 agentes, que son:
- Los
municipios
- El
Estado central
- La sociedad
civil
- Las
organizaciones sin fines de lucro
- El
sector privado
Se
establecen alianzas estratégicas basadas en la animación sociocultural.
En
la medida que estos 5 agentes logren la participación de sus miembros en los
proyectos de transformación y consolidación elaborados en su comunidad, la
noción de "cultura" cobrara cada vez más un sentido de vivencia y de
pertenencia en la población y se convierte en un proceso creador de nuevos
valores y sentidos que son compartidos en la cotidianeidad.
A
la hora de intervenir activamente en una comuna, es necesario tener en cuenta
una serie de limitantes que obstaculizan la acción de las pocas organizaciones
que trabajan en el tema, los problemas socioeconómicos que se generan por la
pobreza, convierten a las actividades y a las organizaciones culturales que
surgen espontáneamente de las relaciones comunales, en necesidades secundarias
de la población. En este contexto, resulta difícil motivar a la población en
riesgo social, a que participen en actividades artísticas como el teatro y la
danza, ya que sus objetivos concretos, son suplir aquellas necesidades básicas
o primarias, tales como el trabajo y los gastos del hogar. Pero la pobreza no
es el único responsable de vivir en una sociedad en donde cada día resulta más
difícil que la gente se motive en participar en talleres colectivos.
Existen
principalmente dos motivos que pueden explicar esta realidad, el primero se
debe a la represión que sufrió la industria artística y las organizaciones de
base, raíz del golpe militar de 1973. Después de ese día una organización
vecinal en Chile nunca fue mirada de la misma forma, las generaciones que
vivieron el golpe military sus toques de queda de forma racional, crecieron con
el eterno fantasma de un estado absoluto, que reprimió y miro con recelo a las
actividades artísticas y a los colectivos culturales. En segundo lugar el
explosivo desarrollo de la industria de las comunicaciones ha remplazado el
teatro por la televisión, el cine por el DVD, la música en vivo por el CD, la
biblioteca por el Internet y la vida relacional de la cultura por el consumo
desde el hogar. Como podemos ver, por un lado el golpe militar encerró a
la población en sus hogares y por otro los medios de
comunicación entretuvieron a la gente dentro de sus hogares, fue una
mezcla tenebrosamente perfecta capaz de producir lo que hoy se llama
atomización del consumo cultural[1], la que se realiza
principalmente en la intimidad del hogar a través de los medios de
comunicación.
Bajo
este contexto, resulta indispensable reformular en todas las generaciones
valores solidarios y participativos, que involucren a los habitantes de una
comuna a hacerse cargo de las transformaciones y desafíos que se plantean en su
entorno. Es necesario que la comunidad se entusiasme a ser protagonista y
no espectadora de sus transformaciones, y que tenga la capacidad de
responsabilizarse como organización autogestionada de sus propios
proyectos. De este modo el concepto de participación civil en cultura, no
debe ser mirado como una utopía, sino que como una necesidad insustituible
para el desarrollo local, tanto cultural, como comunitario.
El
voluntariado se presenta en este contexto, como una figura transcendente dentro
de los agentes culturales.Su función es de suma importancia, ya que surge de la
convicción de la necesidad de suplir determinado rol solidario dentro de la
sociedad. Es una actividad que permite sociabilizar, en vez de
individualizarse más, donde se pueden autogestionar diferentes aspectos de la
vida social cotidiana. La persona que voluntariamente se anima a ser dirigente
vecinal, gestor cultural, animador sociocultural, dirigente deportivo, artista,
entrenador amateur, okupas y un sin números de otros cargos en donde el común
denominador es la gratuidad y filantropía de sus funciones, es una
persona líder en la comuna y responsable socialmente, capaz de
asumir el rol de ciudadano dentro de una sociedad desarrollada. Esta mayor
capacidad de comunicación, que permite participar en la resolución de la
satisfacción de las necesidades por parte de los propios interesados, se puede
entender como capital social cuando adquiere la capacidad de sostener la
gestión de recursos propios en una dinámica que se complementa y que se
enriquece con las acciones institucionales.
[1] Chile
quiere mas Cultura, Definición de políticas culturales 2005-2010, 2005,
Pág. 10,documento disponible en www.consejodelacultura.cl
jueves, 3 de septiembre de 2009
martes, 1 de septiembre de 2009
Teoría PEP
La Teoría
PEP, propone un método estandarizable de gestión cultural local, aplicable
bajo el marco de un modelo de gestión, el cual, articula diferentes paradigmas
de la gestión cultural y los interrelaciona, para contextualizarlos como un
todo, más completo y eficaz que la implementación de estos paradigmas de forma
separadas. Permite sumar energías y propuestas a una misma causa, fortaleciendo
el campo de la gestión cultural, humanizándola a una escala local y
descentralizándola.
Definición:
La Teoría
PEP (Participación-encuentro-pertenencia) es una herramienta de
gestión de espacios culturales comunitarios, destinada a planificar
estratégicamente los ideales y valores del lugar en el largo plazo, fomentando
en la comunidad una actitud decidida a participar en los procesos sociales y
culturales que nos afectan, generando soluciones propias de desarrollo local,
por medio de la articulación de un tejido cultural.
De
esta forma, vemos que "PEP", hace alusión directa a
"Participación-Encuentro-Pertenencia", palabras que son trabajadas
como conceptos, los cuales, son la abreviación lógica y correcta de paradigmas
de gestión cultural, tales como, Animación Sociocultural, Espacios Relacionales
y Símbolos de Pertenencia Territorial, respectivamente. Cada uno de estos
conceptos, al ser trabajados de forma singular, separada o única en un
territorio, genera un impacto mucho menor que al ser trabajados los tres en
conjunto, de forma plural, como un todo. Ya que, como veran más adelante, están
estrechamente ligados entre si, por lo tanto, al considerarse esta teoría a la
hora de la gestión cultural local, no solo se economizan energías en el hacer y
en la investigación, sino que también, se trabaja desde una perspectiva más
amplia y acorde a las políticas de desarrollo, tanto nacionales como regionales.
Pero,
para que la Teoría PEP funcione, no basta con juntar estos
conceptos y aplicarlos en un espacio determinado, más bien, es necesario
interrelacionarlos, y formar un todo. Comprender la interdependencia de estos
conceptos a la hora de llevar a la praxis esta teoría, es vital para el éxito,
y esto es independiente a las actividades que se realicen en el espacio, por
determinada agrupación.
Esta teoría no busca imponer una disciplina artística por sobre otra, ni explicar como realizar un taller artístico, preguntas frecuentes en gestión cultural y en las estrategias de desarrollo de un centro cultural a mediano plazo. Lo que busca es la concientización de la necesidad de incluir estos tres factores en las visiones estratégicas de desarrollo cultural de un territorio, en las misiones, visiones y objetivos de los espacios culturales locales y generar de esta forma, y bajo el manto de la teoría PEP, políticas de desarrollo cultural propias y enfocadas al largo plazo.
La Teoría PEP, orienta sus dardos al cumplimiento de los siguientes
objetivos estratégicos,
Objetivo General:
"Desarrollar estrategias de gestión pensadas en un largo plazo para espacios culturales comunitarios"
Objetivos Específicos
Objetivo General:
"Desarrollar estrategias de gestión pensadas en un largo plazo para espacios culturales comunitarios"
Objetivos Específicos
·
A- Animar a
la comuna, hacia la participación activa, decidida y constante, como
interlocutores en los proyectos socioculturales que los afectan.
·
B-
Interrelacionar en redes de cooperación todos los grupos comunitarios de la
comuna, estructurando un tejido sociocultural con iniciativa y solidaridad.
·
C- Crear la
concientización de la actividad cultural como método de ocupación del tiempo de
ocio y como pilar fundamental del desarrollo íntegro del ser humano.
·
D- Crear un
espacio relacional que permita el encuentro convivencial de la comunidad en
base a la actividad cultural
·
E-
Descubrir, construir y poner en valor los símbolos de identificación territorial
para crear pertenencia e identidad entre la comunidad y su territorio.
El cumplimiento de todos estos objetivos es un desafío imposible de lograr en un corto plazo, tal vez a mediano plazo en algunos de ellos, pero, claramente es una propuesta de largo plazo.
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