Francia financia la cultura a través de un ministerio, http://www.culture.gouv.fr/ , siendo los mismos burócratas quienes deciden sobre los aportes públicos en cultura y a quienes irán dirigidos. El estado tiende a apoyar las artes como parte de objetivos generales de bienestar social y su objetivo es financiar la cultura que se encuentra establecida, más que los estándares profesionales de excelencia.
La fortaleza de este rol radica en el hecho de que los artistas y organizaciones artísticas están liberados del hecho de depender de la taquilla o las recaudaciones en boletería, además el artista es reconocido por el Estado a través de un estatus específico y una estabilidad económica. Su mayor debilidad surge al momento de asegurar el financiamiento a largo plazo se puede llegar a un estancamiento creativo por parte de los beneficiarios.
En Francia el Estado se hace cargo del financiamiento de la cultura a través de aportes directos y concursos públicos (estos no son tan desarrollados como en Chile), sin embargo el sector privado no influencia en el desarrollo cultural y no financian proyectos ni museos como lo hacen en países como Estados Unidos.
